30 de septiembre de 2007

Me cansé de los "por qué?"... por eso voy a responderlos.

Este texto fue escrito hace unos meses. Por ahí no era tan brillante como ahora, pero igual lo era.

Antes que nada- y cualquier insulto-, les quiero comentar que vengo planeando plantear este tema que nos apasiona a todos: saber el por qué (no sé si es así o “porque”, ahí fallé) de las cosas. Vale aclararles que se me ocurrió escribir sobre ésto a partir de mi asombro, y no es ningún descubrimiento, sobre la curiosidad del humano. Si bien los animales curiosean, lamentablemente todavía no puedo establecer una conversación con ningún animal, así que, estupidito, si pretendías que te hable del comportamiento curioso de los rinocerontes, chau. ¿Entendés lo que significa “pretender”? Bien, por otro lado, en vez de estar informándote sobre la situación socioeconómica (decime “ehh, yo sé de éso. Miceli, ahí está.”, y te comés una mano hecha puño.) del país, perdés el tiempo leyéndome. Si omitís ésto último y aceptás que mis textos son extremadamente buenos y originales, seguí leyendo que la vas a pasar bien. Te voy a resolver (ay, ay, tengo que estar en todo...) las preguntas que seguramente azotan tu cabecita. De éso se trata. ¿Por qué?

-¿Por qué la gente es estúpida? – En realidad, esto primero es difícil de contestar, pero te puedo dar una pauta de algo interesante: Ver Gran Hermano (“no famosos” y/o “fracasados”, o como carajo sea.) y ser idiota es un concepto recíproco. “¿A qué mierda te referís?”, te estarás preguntando. Bueeeeno, paciieeennciaaa... Me refiero a que si sos estúpido, mirás Gran Hermano; más si mirás Gran Hermano... ¡estás siendo un boludo! Por éso me refiero a recíproco.
-¿Por qué la gente escribe mal? – Bueno, la gente escribe mal porque no les importa nada. Claro, así como miles de tipos a lo largo de la historia dedicaron su vida a crear reglas gramaticales, ortográficas, semánticas, etc., nos la pasamos jugando “a la Play”, rascándonos los huevos con las manos sucias (de tanto rascarse también, tampoco te bañás, sucio) y creen ser más vivarachos. Pero no, prefiero hacer algo bien, ya que ocupás espacio porque tu mente se limita a Gran Hermano (ver “¿Por qué la gente es estúpida?”). Me quedo sin saber quién es la Bandana que participa ahí, siendo un ignorante del asunto, pero conociendo reglas gramaticales. Gracias, pero paso. Prefiero ser un ignorante sobre el caso. Consumismo lo llamamos.
-¿Por qué estamos acá? – ¡Me formulaste mal la pregunta, imbécil! Si querías preguntar “¿por qué vivimos?” (que es lo que seguramente querías) te cuento que la respuesta es tan simple que la podría entender un retrasado, pero vos sos menos que éso. Bueno, para no ridiculizarte, te voy a comentar que alguna vez yo no entendí por qué estábamos aquí. Pero, a medida que pasan los años (uno creería que al tener quince años no estoy en posición de hablar de cosas vividas, pero sí), aunque no parezca, las personas, incluyéndome, van adquieriendo menos curiosidad sobre muchas cosas. Pero siempre están los fieles tontos que se preguntan el por qué de la vida. Y yo les contesto lo siguiente, para variar para solucionarles una problemática que les destruye su (poca) materia gris: el hombre no está, en su entorno físico y social, en el mundo más que para hacer perdurar la especie. Te doy dos minutos (¡dos, ehhh!) para analizarlo, que de paso me voy a servir algo de tomar, porque estoy sediento de tanto hablar. Sí, imaginame a mí diciéndotelo a vos.
-¿Por qué somos hipócritas? – Tomo la denominación “hipócrita” para no irme al carajo, porque si hubiese preguntado “¿Por qué somos tan hijos de puta?”, me hubiera tenido que explayar demasiado, y mi objetivo es solucionarte no una, sino varias cosas. ¡Somos hipócritas porque somos hijos de putas! Esteee, yo... ¡maldición! Sabía que lo iba a decir. Bueno, voy a poner un ejemplo, previa explicación de por qué lo pienso. Somos hipócritas (no lo estoy aplicando al concepto de “mentiroso”, aunque éso también daría de qué hablar) porque a todo (y ya a cualquier cosa) le buscamos un beneficio. He aquí el ejemplo: nevó en gran parte de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires. Ok, todos felices, todos contentos, lindo, muy lindo. Eran las ocho y media de la noche y ya estaban circulando decenas de cadenas por Internet (no voy a decir el nombre de la gran empresa) pidiéndole a la gente, en su gran mayoría chicos, que falten hoy al colegio ¿Me creerían –y es retórica la pregunta, boludazo- si les dijera que uno que me mandaron a mí decía algo parecido a ésto?: “Hoy nevó en Buenos Aires, mandá esta cadena a toda la gente que puedas así mañana no va nadie al colegio por (“¡cha-chan-cha-chaaan!”, ésto de “¡cha-chan...!” no lo decía, ehh, pero lo quería agregar)..... ¡¡EL DÍA DE LA NIEVE!! (¡ésto sí lo decía!) Yo me dije: “Mierda, los canadienses no deben ir nunca al colegio por el Día de los bosques”. Por favor... Como desgraciadamente mi escopeta no tiene más balas y los cuchillos estaban fríos, no pude suicidarme. Pero realmente éso me llegó. Claro, para ser vivarachos somos veloces, pero ¿cuánto es 4x4? Ehh, ¡¿cuánto?! Después nos quejamos de que no somos una sociedad competente...
-¿Por qué existen los OVNIS? – A mí me resulta cómico: algunos te preguntan, en vez de eso, “¿existen los extraterrestres?”. Y a mí me despiertan una sonrisita soberbia, por la cuál se quejan pero tiene su justificación. Lo que preguntás es todo lo que está extra (preposición inseparable que significa “fuera de”.) terrestre (perteneciente o relativo a la Tierra, o la tierra.). Así que si me preguntás éso, lo más probable es que recibas un golpe, porque es obvio que sí. ¿La Luna acaso no es extraterrestre? Bueno, ahí tenés, te arreglo algo de yapa. Y lo otro es sencillo: matemática y físicamente está más que comprobado que debe existir vida en otra parte del universo, ya que éste es infinito. Pero aquí la cuestión: si existiese vida, ¿vendría aquí?, ¿por qué lo haría?, ¿de qué planeta son?, si son de otro planeta (que, evidentemente, deberían serlo porque el nuestro está todo explorado), ¿de cuál serían y cómo es que resisten nuestras condiciones de vida: gases, atmósfera, temperatura, existencia de agua líquida, etc.?, ¿por qué son taaaan similares a un humano (dos ojos, cabeza, naríz, boca, brazos, dedos, etc.)?, ¿de dónde sacan el metal para las naves guachi-guau?, ¿cómo consiguen utilizar luz eléctrica con la crisis que estamos atravesando? Bueno, éstas son algunas pautas a tener en cuenta antes de decir boludeces, pero como te cuesta pensar... Ah, ¿por qué existen los OVNIS? Cualquier objeto volador no identificado puede considerarse OVNI. Digamos, un avión de la ex URSS que se aparezca volando por el Río de La Plata puede perfectamente ser considerado, además de una amenaza para los intereses estadounidenses (porque pueden pensar que es para esparcir el comunismo), un OVNI, a menos que se haya informado por sus propios medios ante las torres de control, que pueden o no, recibir su información. Y gratarola nos bloquean el Río.
-¿Por qué mi vieja no sabe apagar el equipo de audio? – Por la misma razón que la empresa nipona que lleva el mismo nombre que una llave que sirve como herramienta de carpintero se merece una denuncia. La perilla hace el mismo ruido para moverse hacia el sitio de “CD” que para ir al sector de “APAGADO”. Claro, por la crisis energética todos estamos intentando consumir lo menos posible. Por éso, no voy a prender una luz para ver si lo apagué, entonces la mueve mi vieja. ¿Y ella qué sabe si lo apagó o si puso la opción “CD”? Mamá, es para abajo.
-¿Por qué nos encontramos ante una crisis energética? – Lamentablemente nos encontramos en esta situación debido al consumo exhacervado de energía. De ahí el nombre, por supuesto. Energía de todo tipo. ¡¿Y por qué, entonces?! Porque todo nos importa un carajo. Así como el de al lado puede dejar todo el día el aire acondicionado prendido, yo puedo dejar la estufa en termostato lo que se me canta las bolas. Entonces después te tenés que bancar las propagandas de que consumas menos, que te vengan a chamuyar los boludos de Edenor, que te corten la luz cada dos por tres y, que debe ser lo peor, que te saquen el servicio porque estás atrasado un mes y para disminuir el consumo. Claro, a mi amigo Mc no le cortan un carajo la luz, pero al “negro villero” que tiene tres foquitos en toda la pobre casa que posee, sí. Hagamos algo, se los pido por favor. ¿¡Qué “por favor”?! ¿A ustedes les cabe el peronismo? Bueno, para conformarlos: salgan ya con la puta escoba a pedir por mejoras. No rompan nada, pero háganlo, carajo. Si no, los vamos a buscar y la escoba se la van a tener que sacar bien del páncreas.
-¿Por qué la burocracia? – ¡Ay, cómo me gusta hablar de éstoooo! Bueno, ya deben saber a éste punto de la vida qué es la burocracia. Si no, lean mis textos anteriores. ¿No te los mandé? Bueno, boloh, me olvido... ¿qué querééé? Me la paso escribiendo otros y se me pasa el tiempo nevando... eh, digo, “volando”, jaja... ¡“VOLANDO”! Sí, en serio, debo tener más de cinco proyectos sin terminar y miles sin empezar. Pero, bueno, vayamos a lo principal: la burocracia ya nos hartó. Bastante los tuvimos que soportar, señores bancos, señoritas obras sociales. Me harté de ir a buscar la órden que no está autorizada, para llevarla a autorizar a la otra punta de la Ciudad, para llevársela al encargado de gerencia cerca de Delviso, que me lo habilita para conseguir algo que jamás fui a buscar, yo quería saber a qué hospital tenía que ir porque se me pudre el brazo izquierdo porque me picó (sí, “picó”) un tiburón y me dejó toda infectada la zona. Dejémonos de joder, no podemos permitir ésto.
-¿Por qué las “autocagaciones” (cagarse con las cosas propias)? – Aquí me quiero referir a los productos que nos quieren vender. Perfecto. Hacé una propaganda –lo más corta posible porque me rompe las pelotas- que promocione tu producto. Pero no te cagues a vos mismo, bah, así lo creo yo. Por ejemplo, una pasta de dientes, o dentífrico, como prefieran. Te dicen “Protección anticaries: ahora un 68% más!”. O sea, que, suponiendo que debiese completar un 100%, ¿antes me estabas dando sólo el 32% de protección anticaries? ¿Quién sabrá cuánta protección me estaban cagando en realidad? ¿Qué hay de que son “la mejor marca”, que qué sé yo...? Primero, todos saben que lo mejor para lavarse los dientes es la lavandina con un toque de perfume para perfumar. Segundo, cobrame mucho y me voy a tener que ver obligado a lavarte yo los dientes, y no creo que te sea placentero. En fin, lo hacen porque son ignorantes.
-¿Por qué no hacemos política? – Sencillo. ¡Mirá si yo me voy a querer parecer a Cherasny...! Gracias, pero mis tetas las quiero caídas. Además, ¿escucharon acaso el discurso del mismo? Claro que podríamos hacer política a nuestra manera, es decir, como a la gente le parezca. Pero termanían todos exhaustados... Claro, no tengo ganas de laburar, me importa poco el país, y lo único que quiero es llegar a casa y mirar el partido; y bueno... ¿qué querés? ¿Que qué quiero? Quiero que te preocupes. Un voto decide mucho; mas un desinterés decide aún muchísimo más. Mirá, si yo lo voto a X, puede ser que él o Y salga elegido. En cambio, si lo voto a Z (no, el Zorro, no. ¡Cómo lo votaría a Don Diego yo!) con tal de decir “mah, sí... me dá igual”, no funca. No estoy votando ni al diablo ni al tonto, me estoy transformando yo en un diablo tonto, que no puede decidir por falta de politización. Claro, si puedo beneficiar al pobre, no lo hago. Y si puedo beneficiar al rico, tampoco lo hago. Pero, por ésto me planteo: ¿quién necesita más, el pobre o el rico? Obviamente que la pregunta se autocontesta. Aunque en la sociedad actual al no pobre no le importa el pobre, pero vive hablando de la vida del rico. No me toques lo mío, alejate. ¡Alejate! Mi quinta es ¡MÍAAA!
-¿Por qué tenemos tan malos periodistas deportivos? – Facilonga es ésta. Les voy a dar los pasos para embellecer el fútbol. Porque, más allá de la violencia física –la cual todos conocemos-, existe una violencia no necesariamente física. Existe una violencia de información y de tratos. Lo primero que deberíamos hacer el ser imparciales. O, en el caso de partidos a nivel “Selección”, no hipócritas. Claro, a Mascherano le fueron a trabar mal y el “malo” se merece 10 fechas. Perfecto. Pero si después Verón le tijeretea las rodillas a uno y le sacan amarilla, no me vengas, Macaya, a querer intentar cambiarme la imagen. ¿Te pensás que no veo, viejo arruinado? No me digás: “No, no era para amarilla...”, porque estás abusando de mi visión. No me gusta para nada que me tomes por estúpido. Te puede llegar a costar las uñas. Pero, en serio, para seguir nombrando gente de más en el ámbito del periodismo deportivo argentino, vale aclararles que tampoco me gustan Vignolo, Fellman, Korol, Fantino, López, Pons, Bilardo (bueh, con cuán poco se puede ser “periodista”, ¿no?), éste que las faja a las mujeres... ¿cómo se llama?... ¡el “donniembra” ése! Bueno, ése, además de Niembro, Córdoba, Ruggieri, el colorado boludo, el gordo Fernández, Benedetto, Paoloski, Pinzón, en fin... son todos una manga de mediocres que no pueden –ni quieren- favorecer a Boca o a River, no. Los clubes grandes siempre son los tiranos. Claro, como los demás clubes no tienen UN MANGO porque sus presidentitos se cagan en los hinchas, quiénes pagan los platos rotos son los que mantienen al club en pie. Dejémonos de joder. Atención: Boca y River son corporaciones, ehh... Ah, casi me olvido de los soberbios. Sí, sí, acá somos todos unos bananas... y me refiero al “señor (?) Fucks” y al Gordo Palacios, que le gusta apoyarse en pelotas, y esas cosas... Palacios vení y apoyate que acá tengo otras dos, gordo gil.
-¿Por qué usamos expresiones tontas? – “Más perdido que perro en cancha de bochas...” ¿? ¿Y vos qué mierda sabés si los perros no nacieron para vivir en las canchas de bochas? Éso me pone de la cabeza -y sin el pelado ladrón con chiva-. Me hace enojar, porque claro, ¿los animales no tienen derechos? ¿Por qué no decís “más perdido que humano en la Nebulosa de Orión”? Te juro que la próxima vez que vaya a la cancha de bochas, llevo a mi dogo inglés con diarrea y te garco el piso. Vas a tener que ahorrar para las bolsas de hormigón... Otra: ¿quién dijo que las cabras están locas? Por supuesto, boludo, si le pegás con una rama en el ojo, ¡cualquiera te corre y te caga a trompadas! ¿Así que los lobos son astutos...? Te informo que una especie de tarántulas “se hace la muerta” cuando ven que están por cagar fuego. ¿Un lobo astuto? ¡Yo le disparé con una matagatos y no me pudo engañar! “Más rápido que bombero.” Gracias, pero para ahorrarme insultos voy a limitarme a escupir el fuego hasta que se apague. No me voy a gastar en llamar, es decir, sí, voy a gastar. Porque los tipos estos no se van a calentar (juego de palabras chungo) por mí. Así que les voy a recomendar un par de expresiones que se me ocurrieron a mí, que soy artocreativo: “Chamuyero como presidente en tiempo de elecciones.”-“Más muerto de hambre que pobre en el Sahara.”-“Cagado de frío como jugando al strip-poker en un iglú.”-“Más drogado que el rock de los 80’.”-“Más plástico que Cherasny teniendo sexo con Nikky Jones.”-“Más arrugado que el culo de Carlos Saúl.”-“Más rápido que la tabla del dos dicha por Nora Dalmasso. ( y si no lo entendiste, te comés mis dedos; aunque más me va a doler a mí, porque voy a perder parte de mi cuerpo).”-“Más loco que Lennon fumando verdura.”, “Más vomitado que bulímico en Día de Acción de Gracias”, etc...
-¿Por qué no nos gusta el trabajo? – Sí, decí la verdad, no te gusta laburar. Si no te gusta ir al colegio, ¿qué mierda voy a esperar de vos? Ésto se debe a que el trabajo, en este mundo, no es placentero. Fíjense que aclaro “en este mundo”, ehh. Digo y fundamento ésto que digo: no te gusta “laburar para...” ni “levantarte a las...”. Por eso los artistas son tan criticados. Ellos se levantan cuando lo creen necesario (tampoco es cuestión de dormir todo el día, porque, si no, guita no ganas), comen cuando quieren, se acuestan cuando quieren... en fin, laburan todo el tiempo. Pero, en cambio, a vos no te debe parecer placentero levantarte a las seis de la mattina para ir a tomar el tren, para llegar a bajarte en Retiro a las siete y media, y llegar al laburo tipo ocho menos diez. No, no te gusta. Además, más de una vez te habrás propuesto que te garpan poco por lo que hacés, y por éllo te digo que no sos felíz laburando. En cambio, a mí me gustaría laburar, no para ganar guita, sino para sentirme digno de formar parte del modelo humano del ser. El trabajo, remunerado o no, debería ser un sentimiento de agrado para todas las personas, ya que es una actividad propiamente humana. Además, ¿qué sería del humano sin la satisfacción de que algo que te llevó tiempo realizar funcionó, o tuvo una repercusión positiva para el desarrollo de otro factor? Por ésto les advierto, que gente que no quiere laburar no quiero en mi República Socialista. ¿Qué? ¿No te dije que la Revolución empieza conmigo?
-¿Por qué nos alimentamos de porquerías? – Ustedes no saben la repugnancia que me dá ver a los chicos más chicos que yo, valga la redundancia, comiendo papas fritas y “la bebida de las Navidades” a las nueve de la mañana. No por la comida, sino por los dedos llenos de sal y saliva. Yo me digo “Coria, ¿estás viendo lo que yo?”, y me contesto, obvio: “Claro, los ojos son para los dos.”. Pero, ya, en serio, no podés ser tan tarado. O sea, tu cuerpo reacciona, claro. Pero ¿no te das cuentas vos sólo de que te hace para la mierda? Yo no soy de comer porquerías, pero cada tanto me como alguna que otra “s”. Éso me llena, y por la esa misma razón algunas veces no como al mediodía. Pero cuando sí como, admito que como bazofia; ésto nos trae (a los que comemos porquerías) dificultades de todo tipo. No pretendas que te las mencione. Cazá un libro, de vez en cuando. No es por discriminar, pero ¿saben que futuro nos espera? Cada vez vienen más gordos los pibes, loco. En serio, pero lo que más me causa gracia son los padres. Macho, ¿no ves que tu hijo no corre ni 3 minutos sin parar? Hacé algo, si no, me estás jodiendo a mí, y a un montón de gente. Éstos pendejos van a ser quiénes nos salven de un robo corriendo al ladrón, si ésto cambia. Por el contrario, oblíguenlos a hacer más ejercicio porque todo va a quedar en mis manos. ¡No! ¿De qué me preocupo? Los ladrones van a ser más gordos también. Agradézcanle al Estado por dejar actuar a las empresas. Claro, que les vendan mierda con juguetitos a los pendejos que están creciendo bárbaro. Agradézcanle, en realidad, al neoliberalismo. Hace mucho tiempo que el Estado no interviene, por ser Estado mínimo. Pero yo les digo: “Señor Estado, haga algo al respecto. Mandá a los oficiales al gimnasio. ¡MINIMO!”.
-¿Por qué termina tu texto? – Porque, por una cuestión de espacio y ganas, quiero que termines de leer el texto presente. Y como sé que sos vago, lo corto acá. Pero yo soy como el Fénix, de las cenizas renazco. De las cenizas renazco y me prendo fuego, luego me apago y vuelvo a despegar vuelo. Hasta que me doy cuenta que no tengo alas. Ahí es cuando, cuál Ícaro, hago unas alas de moco en vez de cera, aprovechando que estoy que me cago muriendo del resfrío. Bueno, sigo, salgo volando, pero no hago la misma boludez que el mítico personaje, no. Es decir, desobedezco las órdenes de Dédalo por heavy, pero cuando voy cayendo al mar, me cago un paracaídas y me salvo. Después me huelo (no, no se dice “olo”) y me suicido porque no me aguanto el olor. Pero como había comprado la entrada para ir a un recital me arrepiento y pido ayuda para que me ayuden a reimplantarme el dedo que me empecé a cortar. En la mitad del concierto, me prendo un bucanero y, por tener el pelo largo, me agarra el flequillo y me comienzo a sentir calentito. Pero todo me importa poco, pues estoy que me caigo de la curda. He ahí cuando me termino de prender fuego, y se repite el proceso, al llegar a ser ceniza.